viernes, 14 de marzo de 2014

El traje italiano


Espero con mi mochila de tela. Tengo un ataque de orgullo de no arreglarme, de que no me importa demasiado el momento. Me llama para confirmar que llegué ¿por qué no está si ya me llamó dos veces? Ahí aparece él, en un auto color plata. Creo que es él, el polarizado solo me deja ver unas manos grandes. ¿Es o no es? Se destraba la puerta y lo veo, reconozco esos ojos azules remarcados por una hilera de pestañas negras. La puerta se abre casi sola y en esa fracción de segundos me siento una chica de la calle que levantan y él parece un abogado de la mafia italiana. Estoy aturdida, tiene un traje oscuro con unas líneas apenas visibles color oliva. Se le marcan los músculos, huele muy bien, parece que le brillara la boca. Está bronceado ¿en mayo? Estoy desorientada, no es el hombre de remera y jeans que conocí pero extiende los brazos al volante y parece que la musculatura le va a abrir el traje…
  Me doy cuenta que se arregló, que pensó en cada detalle, voy a empezar a tartamudear… Y me vine con mis botas de felpa, no tengo otras. Mejor sigo con mi traje de recia que funciona; yo desisto de ir a comer afuera, él se cambia, vuelve a su remera y jeans. Me pregunta cómo me animo a ir a su casa, le digo que se artes marciales (sé donde trabaja, mi amiga me averiguó todo). Está nervioso, se toma una botella de vino entera. Hace chistes, es divertido, la pasamos bien. Se viene el momento de sacarnos todo, no lo puedo creer, tiene un cuerpo de modelo, como las publicidades de perfume con un hombre en calzoncillos blancos tirado entre las montañas, la piel parda que le brilla por el sol y el mar que lo moja. No puedo creer que estemos los dos en el mismo mar de sábanas. Un de pensamiento en forma de hilo me atraviesa. 
  El orgullo me vuelve a entrar por todos los poros, de un solo tirón se vuelve una armadura o tal vez un abanico metálico.  Voy a tomar lo mismo que él, sólo un buen momento… Tiene ganas de volverme a ver…
  Alquiló una peli que apenas vimos, tiene la comida preparada, ay, hoy no se parece en nada a eso que vi la primera vez. Estoy fascinada, bajo la guardia, tal vez si le gusto de verdad. Me va a pasar a buscar… va a cruzar unos treinta kilómetros de autopista.                           
  Un mal humor me invade como si toda esa mañana alguien se hubiera reído de mí a escondidas, espiándome por un vidrio. ¿Es que no va a venir? no me habían plantado desde los catorce pero sentí la misma angustia, la misma desesperación. Lloré, Las lágrimas salieron como si ese espía las hubiera soltado cuesta abajo en manada, sin explicación. Lloré porque me dejaron en mi casa arreglada y pintada, por haber lavado mis zapatillas a mano y porque cumplía treinta y un años.    
 Tal vez ser una preciosa ridícula o una necia pretensiosa, en cualquier caso, ningún traje sirve para esconderme de mi…
                        
                            Una mujer con consecuencias

viernes, 14 de febrero de 2014

Una mujer con consecuencias...




La peor cita y ese encanto sureño

Un Bar, años atrás, una ventana gigante, el mejor sándwich de vegetales, un hombre de la mesa de enfrente lee el diario, mira cada tanto. Comienza una conversación banal, de cualquier cosa pero la cosa se vuelve amena casi interesante. Me voy y él sale atrás mío, me pregunta si me puede acompañar, claro, ¿por qué no? Me da su teléfono, quedamos en volver a vernos.  Fantasías, no me acuerdo mucho de su cara, suele pasar pero mi cabeza va a mil, lo armo y lo desarmo como fichas de dominó. No es del tipo que me atrae primitivamente, esa atracción que es puramente personal, irracional, que hace que la piel tome calor… No, pero igual voy ¿por qué no?  Tener una salida, de esas donde te arreglas un poco mas, te vas a sentar y vas a mirarte un rato a los ojos, a oler su perfume, la incomodidad de comer.  Llamó para combinar. Que bueno sería una salida diferente, de esas que no son matemáticas, como una salida de verano, de las que se arman en las vacaciones con gente que conoces de paso y sorpresivamente la pasas muy bien…               
 Y ahí me pasa a buscar por Palermo  caminando, no, no me atrae. Charlamos, la paso bién, como si estuviera con un amigo. Y le digo de ver una obra, porque pinta como esa onda, no es necesario desertar. Puede ser un pedazo de “Antes del amanecer”, si,  pasear por la ciudad, ser dos extraños pasando un rato, con silencios cálidos y tal vez en esos momentos donde se filtra un poco de miseria todo está bien…Ay ya lo veo distinto, puede que se convierta en un amigo seductor, con esas frases entre graciosas y picaras. Tal vez sabe sostener la mirada y refleja seguridad de la que te hace sentir bien, un pibe de barrio…
 Pido la cuenta, saco plata porque los amigos van a medias. _no dejá, me dice, yo pago el café y vos pagas las entradas_. La realidad es que caminamos un montón no por pasear sino para ahorrarse el estacionamiento, se la paso chocándome para romper “el hielo”, comimos una porción de pizza cada uno sin bebida y de parados. Y no, no era de barrio, era de Olivos. Yo creía que la cosa no podía empeorar. Nos miramos, si, sostuvo la mirada, pero para ponerse libidinoso como su último tiro de gracia. ¿Por qué lo invité al teatro? ¿Por qué no pude inventar que se cancelaba…? Porque me enseñaron a ser cortés ante todo, esa maldita costumbre de hacer sentir bien a la visita, al agasajado “dejále tu cama a la prima que vino de lejos”, “No se des invita a un invitado…”, ¡me cago en la mierda y la cortesía! Ni siquiera desiste en la caminata furiosa hasta el obelisco, ¿Por qué camina tanto si tiene el auto en Palermo? No sé pero hay una hilera de combis y cualquiera me viene bien aunque vayan a Lomas a Burzaco o a Cañuelas. Y nos despedimos; con _Un gusto conocerte_ y un tirarme adentro de la combi, “sin llantos ni una cita dentro de seis meses”. Asi, con toda la vida encima directo a zona sur.


lunes, 10 de febrero de 2014

Sin espuma en la orilla

Soy lo que puedo...
Se dijo una mujer entre sueños
Una leyenda le vino de lejos a su cabeza
Desde hace mucho tiempo que quería ser sirena
La pobreza de sus tierras no se lo permitía
y entre sus manos estaba "la difunta correa" y "el gauchito gil"

Soy lo que quiero se dijo;
quiero se sirena

Hacía tiempo que trabajaba en su sueño
contruyendo hábitos que la convirtieran,
desnuda en el agua con kilos de sal encima.
En su mente nadaba ondulante por los mares
con sus cabellos cubriendo sus senos
dos esferas gigantes que el mar agitaba y golpeaba entre si
Atrapando uno a uno a todos los marineros
y llevandolos al fondo del mar...

Soy lo que quiero, dijo

...las sirenas no tienen sexo,
ni siquiera un agujero para sacar los desechos...

Esa misma tarde su fantasía la horrorizó
Todo lo que ella deseaba se le escurría entre sus caderas
Imáginaba la férrea tarea de un marinero por penetrarla
rasgando sus escamas para para encontrar alguna cavidad
luchando entre el fondo del mar y la superficie.

Nesecito respirar...

Quiso deshacer su sueño para siempre
Pero como todo deseo se hizo realidad de manera inesperada
y de la forma menos imaginada...
Su boca sabia a tierra y unas escamas negras salieron de sus piernas
Unas palabras le resonaron de la siesta 

...Soy lo que puedo...

Y entendió, se estaba convirtiendo en anfibio
en una trucha de río, de su propio criadero
y de su boca no iba a salir ningun sonido

                                                                     Texto para el taller de Mariela Asensio

martes, 4 de febrero de 2014

Una mujer con consecuencias...




                                                                                                                      Texto para varieté


 Hoy quiero festejar  las fiestas en un lugar muy especial, con buena compañía. Últimamente me siento tan plena, con este vestido, este peinado. Tengo lo necesario para que festejemos este gran momento y que nada ni nadie lo arruine. Tengo tantas cualidades, como suelen decirme: “Cocinas tan bien.., que agradable que sos,  siempre estás de buen humor”. Puedo ser muy divertida cuando quiero. En fin, se deben preguntar por qué estoy acá y no con mi familia, amigos, queridos, amantes… No tengo, soy soltera. Si, escucharon bien. Soltera, 35 años y sin plata-“que paquete” Parece que es trágico en algunas mentes. (Toma de su Champagne) Esta vez decidí pasarla semi sola. No es lo mismo que sola. Yo ya pasé en soledad la navidad alguna vez, pero hay una resistencia social a ser uno, impar, singular... Todo debe ser de a dos o mas, y no es importante como es ese “mas”. Y yo le pongo tanto amor en responder a sus temores que algo empieza a ahogarme, es como una pelotita en pecho que empieza a crecer._ Una vez para no volverme de mar del plata el 23, decidí quedarme porque lo estaba pasando tan bien, que ¿para qué volver? Todo fue fantástico en mi fantasía hasta que la realidad de otros empezó a confundirme.-Yo me imaginé tan divina como hoy, cenando en un restaurant lindo con buena música con lindas luces…Esa tarde en la playa  tome sol, nadé en el mar, tome el mate, facturas…  8.30 de la tarde escucho o otros “grupos” playeros decir que pocos lugares abren para cenar y que hay que reservar, psicosis de cena de navidad… Me apuro para ir a reservar, todavía con calor, hecha un pegote de crema y arena, el bolso y la ropa mojada. Primer lugar en el que entro después de decirme que me va a cobrar 500 pesos el cubierto me pregunta ¿Cuántos son?-Es para mi-¿Para vos, vos sola? -Si yo…- Mmm no se si tenemos lugar…Reservamos solo para familias…mesas grandes, tal vez te podemos poner en la barra. Me voy, entro al segundo lugar, me atiende el dueño del lugar, me dice todo lo que voy a comer por 500 pesos…y viene la pregunta ¿Cuántos son? Y yo me anticipe –Solo yo- ¿Vos sola? –Si, yo sola- Pero… ¿Vos solita? Le vi la cara, casi que le podía leer el pensamiento “ay pobrecita” y ahí su sentimiento alimentó mi bolita. La puta madre, disculpen… todo lo demás fue una corrida para arreglarme y volver al lugar como una diosa, pero no habían taxis,  un hombre al que le pregunto por un radio taxi, me mira con la misma cara que el dueño del restaurant, y me dice con la puerta de su auto abierta -hay no entramos sino te llevaba…-Tenia cuatro abuelas en la parte de atrás. Te agradezco. La bolita ya era una bola…Empecé a desesperarme, me tiré arriba de un taxi fuera de servicio que iba con su mujer y el vitel toné entre las manos, asi que le supliqué que por favor me llevará al lugar… Yo creo que cuando llegué al lugar toda la familia del dueño sabía que estaba sola, porque todos me miraban como si fueran a decirme -cuanto lo siento-
Ay me fui mucho…,por las ramas. Yo no quiero que estas fiestas me pase eso o el siguiente panorama. Familia, grande, gente que solo ves en ese momento, calor  y de repente vienen las preguntas. ¿Virginia, cuantos años tenés? ¿Estás con alguien? ¿Compartís un alquiler?¿Ay Virginia que estás esperando?...Mmmm me va a estallar la bolita que ya tiene el tamaño de una sandia y voy a terminar complaciéndolos en lo que quieren escuchar. Cumplí 35, Si, en este momento estoy soltera y vivo al día. Pero sabes no solo eso este año conté la cantidad de óvulos que me quedan, uno por mes, doce al año…son 84 pero esa cuenta fue en mayo así que ya son menos y lo peor es que no se si quiero tener hijos y si, ya lo pensé, puede que congele algunos, lo pero tal vez tenga que vender otros para pagarlo. Y sabes que también me da odio, que vengan palomas a mi balcón a hacer nidos, mira que estoy cerca de la plaza Congreso, pero vino una y me dejó un huevo y eso que le tiré el nido pero igual puso tres palitos y me lo dejó, con su palomo al lado. Se lo tiré,  y me encantó porque si en mi casa yo no garcho no garcha nadie!!! Uy me fui por las ramas, que mal… ay bueno
 Para evitar malos momentos y las preguntas de rutina contraté a Felicidad 3.0
 Con todos los que van a ir nos vamos a hacer amigos  en el FB,  alguien va a sacar fotos y las va a subir. Y yo me voy a encargo de comentarlas e inventar que la pasamos re bien…Me voy que me faltan unas cositas. ¡Felicidades!    



lunes, 3 de febrero de 2014

Mudarse y mudar la piel...(Fotos por Alita Plateada)

2012 Mudarme de casa, engordar kilos, mudar la piel. Quedarme encerrada, seudo protegida hasta terminar de descamarme. Me acompaña la inercia para solo cumplir lo mínimo. Creia que mudarme era liberarme de trabas para hacer lo que quería. Nada de eso parecía cerca, volver para atrás no era la opción, tenía la imperiosa idea de dejar los 33 en la casa nueva y festejar los 34. Corte de pelo equivocado, nada de Teatro por primera vez en años, ¿era esto lo que se venía?. Frazadas de piel para abrigarme de mi misma, posición horizontal y el único espejo permitido, la tele. Sentir ganas de esconderme, hacerme invisible, no estaba pasando nada malo...La conclusión era peor, esto es envejecer y no me gusta lo que veo. ¿Pero, tan abrupto? Por suerte vino el 2013 para comprender el 2012... Madurar y envejecer van juntas pero acentarse en casa nueva implica un gran esfuerzo de reconstrucción, de rehacerse dejando las ideas fantasiosas para volver a la fantasía. Que bueno que no me perdí en esa imagen que veia, cuando veo estas fotos recuerdo esos momentos...Entre la fantasía y la realidad de lo deseado hay un montón de escenarios imaginados...